VI Festival de Músca Antigua y Barroca Puerto de la Cruz

16 de marzo de 2008. Concierto. Peña de Francia

OFFICIUM HEBDOMADAE SANCTAE, Roma 1585 (Selección)
TOMÁS LUIS DE VICTORIA


Feria Quinta in Coena Domini – Ad Matutinum

In Primo Nocturno
Antiphona: Zelus domus tuae - Versiculum:Avertantur retrorsum et erubescant
Lectio secunda quattuor vocibus: Vau. Et egressus est
In Secundo Nocturno
Antiphona: Liberavit Dominus - Versiculum: Deus meus eripe me de manu....
Quartum responsorium: Amicus meus
Sextum responsorium: Unus ex discipulis
In Tertio Nocturno
Antiphona: Dixi iniquis - Versiculum: Exsurge Domine
Septimum responsorium: Eram quasi agnus
Nonum responsorium: Seniores populi

Feria Sexta in Passione Domini – Ad Matutinum

In Primo Nocturno
Antiphona: Astiterunt reges terrae - Versiculum: Diviserunt sibi vestimenta mea
Lectio prima, quattuor vocibus: Heth. Cogitavit
In Secundo Nocturno
Antiphona: Vim faciebant - Versiculum:Insurrexerunt in me testes iniqui
Quartum responsorium: Tamquam ad latronem
Sextum responsorium: Animam meam
In Tertio Nocturno
Antiphona: Ab insurgentibus me - Versiculum: Locuti sunt adversum me lingua dolosa
Septimum responsorium: Tradiderunt me
Nonum responsorium: Caligaverunt

Sabbato Sancto - Ad Matutinum

In Primo Nocturno
Antiphona: In pace in idipsum - Versiculum: In pace in idipsum
Lectio prima quattuor vocibus. Heth. Misericordiae
In Secundo Nocturno
Antiphona: Elevamini portae aeternalis - Versiculum: Tu autem Domini miserere mei
Quartum responsorium: Recessit pastor noster
Sextum responsorium: Ecce quomodo
In Tertio Nocturno
Antiphona: Deus Adjuvat me - Versiculum: In pace factus est locus ejus
Septimum responsorium: Astiterunt reges
Nonum responsorium: Sepulto Domino

De solemni actione liturgica

In adoratione Crucis
Ecce lignum Crucis - Popule meus.
Agios o Theos et Sanctus 4 voc. – ego propter te flagellavi....

Notas al programa:

TOMÁS LUIS DE VICTORIA
OFFICIUM HEBDOMADAE SANCTAE, ROMA 1585


Abordar la interpretación de una obra como el Officium Hebdomadae Sanctae de Tomás Luis de Victoria, plantea distintas cuestiones. Quede para musicólogos y estudiosos el análisis, la historia o el comentario de la obra en su entorno musical. Desde estas líneas solamente quisiera abordar algunas de las preguntas que inevitablemente surgen al preparar la interpretación de una obra de estas características. Al final, la verdadera solución está en una mezcla apropiada de todas las respuestas, así como en la búsqueda del equilibrio entre el autor y su obra por un lado y los intérpretes y su propio tiempo y sensibilidad por el otro. Después el público decidirá si la proposición fue la adecuada.

Conviene decir, en primer lugar, que se trata aquí de una selección de las obras del Officium, mayoritariamente de las obras a cuatro voces, en lo que podríamos considerar un recorrido por los puntos cruciales de la liturgia de estos tres días de la Semana Santa. Teniendo en cuenta que no se trata de repertorio “pensado” para concierto sino efectivamente de una colección de servicios litúrgicos, la tentación es grande de estructurarla de esta manera. Pero, una vez más, la duración de un oficio litúrgico se muestra incompatible con la duración de un concierto, además de que efectivamente estamos ofreciendo un concierto y no un oficio litúrgico. Aún así la observación de la organización litúrgica tradicional, concebida como un todo, con un discurso completo y una práctica demostrada durante siglos, nos brinda un auxilio más que eficaz a la hora de concebir y organizar el programa de concierto, sin pretensión alguna de intentar la imposible reconstrucción de una Semana Santa a finales del siglo XVI.

En efecto, la opción tomada es la de estructurar el programa con lo que se podría denominar una “puesta en contexto”, que relaciona la obra de Victoria con el entorno global de la celebración litúrgica. Esto explica la presencia de antífonas y versículos en canto llano así como los versos alternados de las lamentaciones, que, aunque no se ofrezcan en su totalidad, nos permiten tener una idea global del contexto real en que se interpretaban estas obras. Todo esto más allá de la posibilidad de presentarlas como una simple colección o antología de obras polifónicas de un maestro, grande entre los grandes, nos brinda una visión, aunque incompleta, menos parcial y menos seccionada de estos textos, poseedores de una fuerza expresiva rara en esta semana crucial de la tradición cristiana.

Haciendo un breve repaso, el Officium.... contiene la música, puesta en polifonía, de las partes principales del oficio de maitines del Jueves, Viernes y Sábado Santos, además de unas pocas obras para el domingo que principia la semana, el Domingo de Ramos. Completan la colección algunos motetes no directamente implicados en la liturgia, aunque de temática claramente relacionada con los sucesos de la Semana Santa, así como un Miserere y un Benedictus a cantar en el oficio de laudes de los tres días y los famosos improperios, el Popule meus, para el Viernes Santo durante la adoración de la Cruz.


Otro aspecto de difícil solución en una versión “contextualizada” de la obra de Victoria, es efectivamente el rito litúrgico por el que debe regirse. El Oficium...., publicado en Roma en 1585, donde Victoria vivió largos años, contiene también alguna obra de referencia claramente hispánica, en su melodía habitual en España, distinta de la romana. De hecho hay diferencia de opiniones entre distintos estudiosos sobre el canto llano “matriz” de las distintas partes del Officium..., como por ejemplo en las lamentaciones, que permitan descifrar si el Officium.... fue compuesto en clave española o en clave italiana. Y la cuestión sigue sin estar verdaderamente resuelta. Aunque hoy día esto pueda parecer un problema menor, lo cierto es que para dar unidad y lógica al programa ha sido también importante asomarse a la cuestión y tenerla en cuenta.

Estamos también en una época, finales del siglo XVI, en la que colean las decisiones del Concilio de Trento. Si se habla mucho del Concilio en relación a la actividad musical, lo cierto es que en los trabajos del Concilio la música es mencionada en escasas líneas, más algunas para comentar la función del órgano en las iglesias. Pero sí es cierto en cambio que el Concilio generó gran cantidad de normas, reglas y otros textos prácticos en todos los ámbitos de la vida religiosa, muchos de los cuales sí tienen que ver con la música, lo que permite hacernos una idea más clara sobre la actividad musical de estas épocas. Conviene también no olvidar que Victoria trabajó durante años, además de en las distintas iglesias de las comunidades españolas de Roma, en algunas de las instituciones más comprometidas con la contrarreforma, como el Colegio Germánico, directamente implicadas en la mise en oeuvre de las normas del concilio.

La cuestión de los efectivos, así como el uso o no de instrumentos, es también importante. Si los archivos de las iglesias romanas, como los de las españolas, aportan gran cantidad de datos sobre el número de integrantes de las capillas musicales así como de sus funciones y responsabilidades, lo cierto es que el criterio que ha prevalecido en nuestra producción es el de la formación a capella, opción que se justifica por el carácter mismo de la composición.

Este término, a capella, es también fuente de discusiones sin fin sobre su verdadero significado. Si por una parte parece generalmente aceptado que las normas impiden la presencia y actuación de instrumentos musicales durante las celebraciones de la Semana Santa, incluído el órgano, también es cierto que hay quien pretende, en referencia a éste instrumento, que la prohibición se refiere solamente al “gran órgano” mientras el uso del positivo, como instrumento de acompañamiento o de contínuo, parece posible y hasta probable. Opción que es la nuestra en esta ocasión: canto “de capilla” con el órgano (tañido, quizá, por el propio Victoria....)

En cualquier caso podemos afirmar que en este programa se ofrecen algunos de los momentos culminantes de la creación musical de Tomás Luis de Victoria, compositor en el que se da la estricta aplicación de la reglas de la polifonía clásica con el uso de una expresión de matiz moderno que, desarrollando la famosa teoría de los afectos, anuncia una sensibilidad barroca que en breve se expandería por todo el mundo latino. Además del sentido dramático, casi teatral, de algunos de sus responsorios, en el caso de Victoria estamos sin duda alguna ante la búsqueda de la mayor expresividad con el mínimo artificio y la mínima decoración.


Josep Cabré

 

 

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